Al día siguiente, se dedicó a observar con atención la cámara de vigilancia. A las cinco de la tarde, divisó al hombre que se acercaba; sin embargo, no entró en la panadería, se quedó cerca de la acera, junto a un poste, fumando un cigarro con la vista fija en la vitrina.No lo pudo soportar más; debía enfrentarlo. Así que salió, dejando que sus empleados se encargaran de todo. Bruno la vio salir airosa del establecimiento, pero no se inmutó. Su postura relajada e indiferente, la misma postura que tendría una persona que no tenía nada que temer. Sin embargo, él sí que debería temer, porque pensaba denunciarlo por acoso.—Me estás acosando —dijo, mirándolo fijamente. Mantuvo su barbilla en alto, y no mostró ni el más mínimo rastro de titubeo. No podía dejar que cualquier imbécil quisiera hacerla sentir amenazada en su propio espacio—. Tengo evidencia que lo certifica. Se sacó el cigarro de la boca y soltó el humo lentamente. Más allá de eso, no hizo ni un gesto. —Voy a llamar a la
Última atualização : 2026-02-05 Ler mais