GustavoEl beso parecía no tener fin, urgente, lleno de deseo. La boca de Lívia tenía sabor a lo prohibido, a algo que no debería tocar… pero ya era demasiado tarde para evitarlo. Cuando el beso terminó, ella me empujó. Sus labios enrojecidos y la respiración agitada me hicieron sonreír, satisfecho.—¿Te volviste loco?Me pasé la lengua por los labios, saboreando todavía su gusto.—Si esto es locura, entonces no quiero estar cuerdo.Desvió la mirada, acomodándose el tirante del sostén, como si intentara recuperar el control. Yo no dejé de mirarla.—Deja de mirarme así, Gustavo.—¿Así cómo? —di un paso al frente, acorralándola entre la pared del probador y mi cuerpo—. ¿Como si te quisiera entera?Cerró los ojos, y aproveché para deslizar mis dedos lentamente por su cintura, sintiendo los escalofríos que intentaba ocultar.—Te crees irresistible —susurró, intentando sonar firme.—Yo no creo nada, Lívia. Yo lo siento. Y tú también.Abrió los ojos, verdes, encendidos, y por un instante pe
Última atualização : 2026-02-21 Ler mais