Punto de vista de Luis—¿Qué tiene de malo tu cama? —preguntó Elara, parpadeando lentamente como si no me hubiera oído bien—. Vives aquí. ¿No tienes tu propia cama?Parecía genuinamente confundida. No solo escandalizada; quiero decir, sí, estaba escandalizada, pero había algo tan bellamente inocente en su expresión que casi me río. Pero me contuve, principalmente porque todavía tenía ese fuego obstinado de Omega en sus ojos y no quería que me echara antes de meterme bajo esas sábanas suaves.—La tengo —dije, dejando que mi voz bajara, grave y perezosa, como miel en una copa de vino caliente—. Pero está fría... vacía. Sin aroma. Sin luz. Necesito tu calor, Elara.Sus mejillas ardieron al instante. Quiero decir, toda su cara se puso roja como si le hubieran dado un bofetón con una tortilla humeante. Se cruzó de brazos y espetó:—Eso no va a pasar. No vas a dormir en mi cama. Ni a su lado. Ni siquiera cerca.—Solo un rincón —supliqué, con mi voz teñida de la dosis justa de encanto
Última atualização : 2026-02-22 Ler mais