Punto de vista de ElaraEstaba casada. Finalmente casada, y no con cualquiera, sino con el amor de mi vida. La vida estaba a punto de volverse tan buena como podía serlo.El aire en la habitación estaba cargado de lavanda, y el parpadeo de la luz de las velas proyectaba sombras suaves sobre las paredes de madera. Olía a él: a tierra, a pino y a peligro. Y ahora, a mí. El rastro más sutil de jazmín silvestre del baño que me había dado se aferraba a mi piel, mezclándose con el aroma del apareamiento que, de alguna manera, todavía nos seguía hasta aquí.Mi loba estaba inquieta bajo mi piel. Cada vez que inhalaba su aroma, ella se estiraba y zumbaba, rozando mi interior como una fuerza recién despertada que intentaba descubrir cómo funcionaban sus extremidades. Su voz era un murmullo, crudo y medio salvaje:—Nuestra. Tócalo. Muérdelo. Móntalo...¿¡M-móntalo!?¿Qué demonios se suponía que significaba eso?—¡Basta! —le grité internamente, sonrojándome tanto que juraría que mis lóbul
Última actualización : 2026-03-07 Leer más