Me duché en tiempo récord, con movimientos mecánicos. Salí del baño con una toalla a la cintura y fui directo a la maleta que Simón había dejado. Me vestí con el traje negro de repuesto, ajustando la funda de sobaquera.Tomé mi Glock 19, verifiqué la recámara y deslicé el cargador con un clic seco y definitivo. Hice lo mismo con la navaja táctica que guardé en mi bota.Al salir a la sala, Simón ya me esperaba junto a la puerta destrozada.—Es hora de irnos —dije, pasando por su lado sin detenerme.Simón asintió, su rostro una máscara de seriedad, y salió primero para asegurar el pasillo. Bajamos al estacionamiento y subimos al auto. Apenas cerré la puerta, Simón pisó el acelerador a fondo, y los neumáticos chillaron contra el pavimento mientras salíamos disparados hacia el hospital, devorando el asfalto como si el diablo nos persiguiera.***Mientras tanto, en la habitación 304, la paz reinaba de manera engañosa.Adeline dormía profundamente, su respiración era rítmica y suave gracias
Última atualização : 2025-12-29 Ler mais