Los dedos de Seraphina temblaron a milímetros de la madera oscura. El llanto al otro lado de la puerta era desgarrador, una súplica tan genuinamente humana que su instinto la empujó hacia adelante. —Greta... —susurró, con un nudo en la garganta. Era una mujer buena y amable que cuidaba de sus hijos con dulzura, ¿cómo podía dejarla afuera?Antes de que pudiera rozar el cerrojo, una figura se interpuso en su camino. Ronan atrapó su muñeca en el aire. No usó la fuerza para lastimarla, sino una firmeza absoluta que la obligó a detenerse. Su rostro, tallado con una belleza oscura y aristocrática, era una máscara de pura hostilidad dirigida hacia la puerta. —No la toques —ordenó él. Su voz fue un murmullo áspero, vibrando con un peligro inminente—. No es ella, Seraphina.—Pero está llorando... la escucho. —Las brujas quieren que tú misma los dejes entrar —replicó Ronan, acercándola hacia su pecho—. Escucha con atención. Escucha más allá del llanto, Sera. Están intentando manipularte.Se
Última actualización : 2026-03-29 Leer más