Matteo seguía molesto.Muy molesto y Dante lo sabía perfectamente.Porque llevaba casi una hora evitándolo con la precisión de un francotirador profesional. Cada vez que Dante entraba en una habitación, Matteo salía por la puerta contraria sin decir una palabra. Cada vez que intentaba entablar conversación, recibía respuestas cortas, secas, casi militares: “Sí”, “No”, “No sé”. Y cada vez que Dante intentaba acercarse físicamente, aunque fuera solo para ponerle una mano en el hombro...— No.— Ni siquiera he dicho nada todavía.— No importa. No.— Matteo, por favor...— Violaste mi privacidad, Dante. No hay “por favor” que valga.Dante suspiró profundamente, pasándose una mano por el cabello oscuro. Sabía que se lo merecía, había cruzado una línea. Aunque su intención había sido protectora —revisar los mensajes de Matteo por temor a que Vincenzo intentara contactarlo de nuevo—, el chico tenía razón en enfadarse. La confianza era algo frágil, especialmente con un adolescente que ya habí
Última atualização : 2026-05-31 Ler mais