Massimo apoyó la espalda contra la pared con calma, como si la pistola presionando su cabeza fuera un inconveniente menor. Sus ojos se movieron lentamente por la habitación, recorriendo el espacio con curiosidad tranquila, hasta detenerse en el cofre metálico situado al pie de la cama. —Así que encontraste el cofre. Giorgio seguía con el arma firme en su mano, y la distancia entre ambos hombres no había cambiado ni un centímetro. —¿Qué haces aquí? ¿Qué tanto sabes, Massimo? "Creí que Matteo podría ocuparse de Massimo en la ciudad con las demandas. Parece que está más desquiciado de lo que creí" Pensó Giorgio. Massimo ladeó ligeramente la cabeza, con una sonrisa torcida formándose en sus labios. —La misma pregunta podría hacerte yo. El arma presionó un poco más contra su sien. —Habla. Massimo lo observó durante unos segundos, con esa expresión inquietante que mezclaba diversión y una extraña calma. —La carta de Letizia para Fiori, ahí me decía todo esto. El ceño de Gi
Última actualización : 2026-03-10 Leer más