Cuando Pilar dio el primer paso al interior, el mundo se multiplicó.Sus propios ojos la miraron de frente, de lado, desde arriba, las paredes eran espejos, el techo también, y el suelo reflejaba cada detalle con una fidelidad casi cruel, todo se duplicaba, triplicaba, extendía hacia el infinito, su mano aferrada todavía al brazo de Ares, la curva tensa de sus hombros, el leve temblor en su respiración.Y en el centro de la habitación, la cama los esperaba.Era grande, con sábanas de un blanco impecable que contrastaban con el resto del ambiente, sin cortinas, sin columnas, sin ningún elemento que interrumpiera la vista, cualquier cosa que ocurriera allí sería visible desde todos los ángulos posibles, replicada una y otra vez en el cristal.Entonces la adrenalina hizo que algo en su estómago diera un vuelco. No era la exposición al público lo que la amenazaba, porque sabía que nadie más podía verlos, era otra cosa, la idea de verse a sí misma, de ver cómo Ares la miraba, de ser testi
Última actualización : 2026-04-20 Leer más