Baltazar escuchaba cada palabra que Elizabeth decía, para esta mujer no hubo pausas piadosas, ni suavizó un solo detalle, su madre deshiló con precisión cada tramo de la odisea que habían vivido Pilar y, a la par, Ares y a medida que el relato avanzaba, Baltazar sentía cómo algo pesado y áspero se instalaba en su pecho, decir que el apodado asesino Shofar estaba furioso era quedarse peligrosamente corto.No era solo rabia lo que lo atravesaba, era mucho más, era una mezcla amarga de ira, culpa y un miedo helado que apenas se atrevía a reconocer.Ares, su pequeño hermano, el que él había jurado cuidar desde antes incluso de que naciera, había estado tan cerca de la muerte, tan decidido a renunciar a todo, que a Baltazar se le tensaba la mandíbula solo de imaginarlo, porque lo imaginaba mentalmente, solo, roto, convencido de que por culpa de un bebé que ni siquiera sabía que era suyo, había perdido para siempre la posibilidad de estar con Pilar.Y en ese momento queria estrangular a Pam
Última actualización : 2026-01-29 Leer más