El ceño de Emma se frunció apenas escuchó aquello, y aunque quiso disimularlo, no pudo evitar sentirse desconcertada. Aun así, pensaba que tal vez Mateo estaba exagerando. Si no era una llamada de la empresa, pudo ser cualquier problema personal y no quiso decirlo a los cuatro vientos. Pero algo que tuviera que ver con ella, lo dudaba. ¿Qué podría ocultarle Caleb? ¿Una pretendiente? El pensamiento, por sí solo, se le hizo ridículo y, al mismo tiempo, peligrosamente fácil de sostener. Caleb era atento, constante, impecable, como si hubiera venido al mundo con manual de buenas maneras bajo el brazo. Y aun así, nadie era impecable todo el tiempo. Nadie. Tal vez lo que "ocultaba" era banal. O tal vez era que había cosas que simplem
Última atualização : 2026-03-04 Ler mais