En un abrir y cerrar de ojos, ya había pasado una semana desde que Luciano D’Angelo fue declarado oficialmente muerto y se hizo pública la noticia. Las familias D’Angelo, Pellegrini, Moretti e incluso Barzinni fueron alcanzadas por los rumores que se crearon bajo la sombra de aquel joven mafioso, quien, según los medios y el gobierno, increíblemente, era casi dueño de media Italia. Massimo D’Angelo estaba totalmente destrozado, ya que sentía que no podía superar que la vida le había arrebatado la oportunidad de acercarse al único hijo que, desde que nació, le fue negado y nunca pudo tenerlo cerca del todo. —Massimo, mi vida, debes levantarte, tus hijos te necesitan, no puedes seguir así. Sé que todo esto nos ha superado, pero piensa en Almendra, ¿acaso no te preocupa tu nieta? Sería bueno que la visitáramos; Pietro y Celeste la llevaron a casa de los Moretti. Sería bueno que ella nos viera; ella, más que cualquiera de nosotros, es quien más nos necesita. —Diana, por favor, solo
Última atualização : 2026-03-07 Ler mais