Una hora más tarde, Sergey, ya sentía los brazos adormecidos de arrullar a Leo, además le dolía la espalda, ese niño si que era un hueso duro de roer, tenía sueño pero no caía. (...) Cuando a Domenica, el mayordomo le dió el recado de su esposo, ella se arregló y salió casa de sus padres con el chófer. Se sentía renovada, había estado muy tensa con la aparición de Charles, y saber que quería llevársela, por ahora podía respirar tranquila. Apenas llegó con sus padres, ellos le preguntaron por el bebé. — Domenica, ¿En dónde está mi nieto? Es muy extraño que no lo hayas traído contigo, ¿En dónde está él? No debiste dejarlo con las niñeras, ¿Pensaste acaso que sus abuelos querían verlo? El poderoso magnate estaba molesto. Sus nietos le gustaban mucho, tanto Leo, cómo Emir, ambos eran hermosos, inteligentes, adorables, y eran hijos de sus princesas. Sin duda alguna sus nietos, aunque no dudaba del buen corazón y valores de sus nueras — Leo, salió con su padre, al parece
Última atualização : 2026-03-13 Ler mais