Judith cerró la puerta de su habitación con más fuerza de la necesaria. El eco seco resonó en la Casa Grande como un latido nervioso. Caminó de un lado a otro, pasándose las manos por el cabello, incapaz de quedarse quieta. Cada pensamiento la llevaba al mismo punto: Alonso. Y después, inevitablemente, Vega. Tomó el teléfono con dedos temblorosos. Dudó apenas un segundo antes de marcar. —¿Hola? —respondió una voz femenina, somnolienta, era Caeli Clark —. ¿Judith? ¿Pasa algo? —Necesito hablar con alguien —dijo ella sin preámbulos—. Ahora. No puedo… no puedo estar sola. Hubo un silencio breve al otro lado de la línea, seguido de un suspiro. —Ven a mi casa. Hablaremos mejor aquí. Judith no respondió; ya estaba tomando su abrigo. La casa de su amiga era más pequeña, menos imponente que la Casa Grande Trovatto, pero esa noche le pareció un refugio. Apenas cruzó la puerta, las palabras comenzaron a salirle atropelladas, como si llevaran demasiado tiempo contenidas. —Todo
Terakhir Diperbarui : 2026-02-08 Baca selengkapnya