El sol de la tarde bañaba la entrada de la mansión en los Hamptons cuando las camionetas blindadas regresaron del centro comercial. Cassandra bajó primero, seguida de Clara, quien reía entusiasmada, y la abuela, que caminaba con una elegancia serena que contrastaba con su habitual sencillez. Jessica, impecable y alerta, supervisaba la descarga de docenas de bolsas con ropa para ellas dos, manteniendo el perímetro seguro mientras Rosa observaba, oculta, desde la distancia.Una vez dentro, en el gran salón de mármol, Cassandra se detuvo, mirando a su alrededor con una punzada de preocupación. La ausencia de su madre se sentía como una sombra en la habitación.—Abuela... —empezó Cassandra, tomando las manos de la anciana—, no vi a mamá en todo el día. ¿Sigue en la clínica con los papeles de Clara o regresó a casa para descansar? Me extraña que no haya llamado para saber cómo estában ustedes.La abuela suspiró, intercambiando una mirada rápida y dolorosa con Clara antes de responder. Sus
Última atualização : 2026-03-20 Ler mais