—Hola Diana, ¿te sorprende verme? — la mira directo a los ojos.Una flor cae de las manos de ella, la confusión inunda sus pensamientos.—Sebastián, ¿Qué pretendes? Con razón no te dejabas ver por mí.Una risa malévola es la respuesta, los empleados trabajan dentro de la mansión.Los guardias de seguridad han salido a su hora de almuerzo.Todo parece haber conspirado a favor de Sebastián.Él intenta acercarse a Diana y ella retrocede dos pasos.—Vendrás conmigo Diana, te haré pagar todo lo que me pasó en esa celda.—No entiendo, me pediste perdón antes y ahora sacas a relucir tu rencor.Las piernas de Diana tiemblan, quiere correr y sus rodillas se paralizan.—No te atrevas a tocarme, vete o llamo a la policía.—Llama a quien quieras, nadie vendrá, tu marido, como siempre en la empresa y no cuida de tí.La mirada vidriosa de ese hombre le causa tanto pánico.Sabe que es muy capaz de hacerle daño, saca valor de donde no tiene.Trata de llegar al interior de la mansión, no alcanza a cor
Última actualización : 2026-02-21 Leer más