El sol de la mañana se filtraba por las grandes ventanas del salón 106, proyectando rectángulos de luz dorada sobre los pupitres. Era la tercera clase del semestre y, aun así, había una expectativa silenciosa cuando él entró por la puerta. Su paso era firme, su mirada seria, y la forma en que llevaba los libros, como si fueran instrumentos de poder, hizo que los susurros cesaran en el instante en que pisó el suelo frío.Luna ya estaba sentada. En primera fila, esta vez. Llevaba una camisa beige, holgada, pero con los botones desabrochados hasta el límite de lo aceptable. Un collar fino caía entre sus pechos, discretamente marcados por la tela. Las piernas cruzadas, el bolígrafo entre los dedos y los ojos, siempre los ojos, clavados en él como si cada clase fuera una continuación de la última mirada.Recorrió con la mirada a la clase mientras se acercaba a la mesa. Abrió un libro, lo apoyó sobre la mesa de madera y anunció:— Hoy, lectura en voz alta. Vamos a trabajar un fragmento de C
Last Updated : 2026-01-07 Read more