OLIVAR.El silencio en mi despacho era absoluto, interrumpido únicamente por el crujir de las brasas en la chimenea. Desde mi ventanal, la inmensidad del bosque me recordaba que, aunque era el Alfa Supremo, había una parte de mi naturaleza que seguía incompleta.—¿Estás seguro de esto, Olivar? —la voz de Garino, mi Beta, llegó desde la penumbra. Estaba apoyado contra el marco de la puerta, observándome con esa mezcla de lealtad y duda que solo él se permitía.No me giré de inmediato. Dejé que mis ojos se perdieran en la oscuridad de los pinos.—Llama a Tamara —ordené, mi voz resonando con una autoridad que no admitía réplicas—. Que venga de inmediato.Escuché el paso pesado de Garino al entrar en la habitación. Él conocía el peso de mi corona mejor que nadie.—Olivar, piénsalo bien —insistió, deteniéndose frente a mi escritorio—. Una vez que des el paso, no habrá marcha atrás. Estás hablando de unir tu linaje de forma permanente.Lo miré fijamente, endureciendo el gesto.—No hay nada
Última actualización : 2026-01-09 Leer más