Me dieron el alta al fin.Después de días oliendo a hospital, escuchando pitidos y viendo techos blancos, salir por esas puertas se sintió como volver a respirar. Alexander llegó a buscarme. Me ayudó a subir al auto con un cuidado que no sabía que poseía. Durante el trayecto, no soltó mi mano.Cuando el auto se detuvo frente a la mansión, pensé que por fin podría encerrarme en mi habitación y dormir una semana entera.Pero no.Alexander no giró hacia mi ala. Me llevó directo a la suya.—¿Y esto? —pregunté cuando abrió la puerta de su dormitorio.—Quiero tenerte cerca.Sonreí. A pesar de todo, aún conservaba mi sentido del humor.—No intentes aprovecharte de mí ahora que estoy convaleciente.Necesitaba bromear. Si no lo hacía, tendría que reconocer lo mucho que me tranquilizaba estar en su habitación. Lo mucho que me aterraba volver a quedarme sola con mis pensamientos.Él arqueó una ceja.—No me atrevería. Además, cuando pase lo que tiene que pasar será porque tú así lo decidas.Esa r
Última atualização : 2026-02-28 Ler mais