El invierno en la mansión del Este no fue una estación, sino una condena. Con la muerte de Andrea, el último rastro de calidez se había disipado, dejando a Meryem a merced de una tormenta que no solo venía del cielo, sino de los pasillos de su propia casa. Sasha, embriagada por la ausencia de Baco y el vacío de poder que dejó su padre, se convirtió en una sombra implacable. No había rincón donde Meryem pudiera esconderse: Sasha le rasgaba la ropa, vertía agua helada en su cama durante las noches y le recordaba, con una crueldad metódica, que Baco estaba en Rusia perdiéndose en los ojos de otra.Meryem caminaba como una autómata, sus ojos violetas apagados por una depresión que amenazaba con devorarla antes de que llegara la primavera. Sin embargo, en el punto más oscuro de su desesperación, el destino le tendió una mano.El Ritual de la Luna Escondida Bajo el amparo de una noche de neblina cerrada, Meryem se escabulló hacia el pabellón olvidado. Allí, entre las sombras de las enreda
Última actualización : 2026-01-11 Leer más