El porte de Andrés ante ella era alto y de hombros anchos; a pesar de estar en pleno crecimiento. Su nariz recta y barbilla definida. Emanaba un aura masculina que la distrajo. Sacudió la cabeza, concentrando los pensamientos. Él era intocable, no podía pensar siquiera en mirarlo. “¿Qué demonios te pasa?”, se regañó. Fijó la mirada en sus ojos. En el rato en que Andrés esperó una respuesta, la escaneó de arriba a abajo - no estoy saliendo con él - él regresó la vista, de golpe, a su cara. Su actitud volvió a la habitual - ¿en serio? - se movió y de inmediato, llegó a sentarse junto a ella - ¿entonces, por qué durmió aquí ayer?
Última atualização : 2026-03-10 Ler mais