Capítulo 29Felipe me saco del restaurante con los niños por la parte de atrás, abrió la puerta del copiloto de su auto antes de que pudiera reaccionar.—Sube, por favor. Tenemos que hablar —dijo con la respiración agitada mientras sostenía la puerta. Su mirada pasó hacia los niños, asegurándose de que estuvieran bien.Lo observé unos segundos.No quería discutir con él en medio del estacionamiento, mucho menos delante de mis hijos.Sin decir una palabra, subí al automóvil y acomodé a Nicolás y a su hermanita en los asientos traseros. Felipe arrancó despacio y condujo hasta una calle mucho más tranquila.Durante varios minutos ninguno habló, los niños se quedaron dormidos. El silencio era incómodo.Yo miraba por la ventana, mientras él parecía buscar las palabras correctas.—¿De dónde salió todo ese dinero? —preguntó sin apartar la vista del camino. Sus manos apretaban con fuerza el volante y su voz sonaba mucho más seria de lo normal—. Compraste ropa, muebles, cosas para los niños...
Última atualização : 2026-06-28 Ler mais