(Perspectiva de la protagonista)El escándalo de Ricardo se había vuelto tan grande que incluso yo, lejos en otro país, había oído hablar de él.En la televisión, lo mostraban frente a innumerables micrófonos.Ceño fruncido, rostro pálido, sin poder enojarse ni un instante.Era la primera vez que lo veía tan derrotado.Sentada en el sofá, masticando papas fritas, lo observaba con un interés casi divertido.De repente, sonó el timbre.Era el nuevo planificador de viajes.Desde que llegué a Borica, mis días habían sido un verdadero placer.Por las mañanas, los sirvientes me ayudaban a levantarme;al mediodía, disfrutaba sola de banquetes lujosos;por las tardes, me recostaba bajo el sol en el inmenso jardín trasero, que parecía no tener fin.La vida era lenta y agradable. Ya no tenía que preocuparme por las nuevas amantes de Ricardo ni sentirme triste.Pensándolo así, haber soportado tantos agravios a su lado para poder vivir así en esta vida… no estaba nada mal.Pero, por muy placentera
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