Elena se encontraba en el auto. Rafael iba sentado junto al chofer. La observó unos segundos: estaba tensa, apretando la carpeta contra su pecho como si en ella llevara algo más que papeles. —¿Se siente bien, señora? Elena tardó un instante en responder. —Sí… por favor, quiero comprar unas cosas. Deténganse en la siguiente farmacia que vean. —Como desee —respondió Rafael, volviendo la vista al frente. El vehículo se detuvo unos minutos después. —¿Quiere que realice la compra? —preguntó él. —Lo haré yo. Elena bajó del auto. El aire le dio de lleno en el rostro, pero no logró despejarla. Entró al local. El olor limpio, casi clínico, contrastaba con el caos que llevaba dentro. Caminó despacio entre los estantes, fingiendo mirar productos. En realidad, necesitaba tiempo. Tiempo para respirar. Tiempo para pensar. Tomó lo que había ido a buscar… y algunas cosas más. Cosas que ni siquiera estaba segura de necesitar, pero que le daban una excusa para permanecer
Última actualización : 2026-03-30 Leer más