—¡SUÉLTAME! ¡SECUESTRADOR! ¡POLICÍA! —empezó a gritar, moviéndose como un gato salvaje entre mis brazos.—¡Bella, cállate de una vez! —dije, aunque mi voz no tenía ninguna amenaza real.—¡NO ME VOY A CALLAR! ¡DÉJAME BAJAR, ADÚLTERO DE QUINTA!—¡Usa condón, Gabriel! —gritó Noah desde la sala—. ¡Que no queremos sobrinitos si el bebé ya está en camino!—¡CIERRA LA BOCA, NOAH! —rugí, mientras Isabella seguía gritando.—¡QUE ME DEJES! ¡AYUDA! ¡ESTE HOMBRE ES UN...!Decidí que la única forma de que recuperara la cordura —o al menos de que dejara de gritar— era silenciarla. La sujeté con firmeza contra mi pecho, inmovilizando sus brazos, y cuando levantó la cabeza para seguir insultándome, bajé la boca y la besé. Fue un beso largo, profundo, desesperado, un beso que le robó el aire y, finalmente, las palabras.Isabella se quedó rígida un segundo, sus manos apretando mis hombros, y luego, poco a poco, sus dedos se relajaron en mi camisa. Su resistencia se evaporó. Sus labios, que hace un inst
Última actualización : 2026-04-23 Leer más