El cementerio del Distrito Sur era un lugar de silencio y piedras desgastadas por el tiempo. Bajo un cielo plomizo, Luna y Mateo caminaron por los senderos de gravilla, siguiendo las indicaciones de la nota: Bajo la sombra del ciprés que mira al este. El aire olía a tierra húmeda y a flores marchitas.Encontraron el árbol, alto y esbelto, su sombra alargada apuntando como un dedo hacia una hilera de tumbas modestas. Y allí, bajo su custodia, estaba la lápida de mármol blanco: Isabel Valdez. Amada esposa y madre.Luna se detuvo frente a ella, un nudo en la garganta. No había venido aquí desde el funeral, el dolor había sido demasiado agudo. Ahora, el sentimiento era una mezcla de añoranza y de temor a lo que pudieran encontrar.—Mira —susurró Mateo, señalando la base de la lápida.Contra la piedra fría, protegido del viento por un pequeño florero de bronce vacío, había una fotografía. No era una foto antigua y amarillenta. Era una impresión reciente, a color, de la misma foto que Luna
Última actualización : 2026-02-09 Leer más