La sobremesa transcurría entre risas, platos vacíos y el murmullo relajado del café de la tarde. Leonor, radiante en su lugar, dio un par de golpecitos suaves a su copa para llamar la atención de las mujeres de la mesa.—Grace, Sarah, Danna... quiero pedirles algo muy importante —dijo Leonor, recorriéndolas con una mirada brillante—. Quiero que sean mis damas de honor. Así que en quince días las quiero a las tres probándose los vestidos.Sarah esbozó una sonrisa entusiasta, aunque un tinte de cansancio le cruzó el rostro.—Haré todo lo posible por venir, Leonor, lo prometo.—¿Y tú, Danna? ¿Puedes? —preguntó la condesa, girándose hacia ella con curiosidad.Danna enderezó la espalda y sonrió con esa compostura elegante que la caracterizaba.—Pues... da la casualidad de que estoy de vacaciones. Luego de varios años, mi jefe explotador —hizo una pausa para mirar de reojo a Maxwell, quien soltó una carcajada culpable— se apiadó de mí y me dio unos días libres. Así que, por supuesto, cuente
Última actualización : 2026-07-27 Leer más