Dália gritó del susto por el disparo realizado por uno de los hombres al frente, que atravesó el vidrio y alcanzó el hombro de Alessandro, haciéndolo gritar de dolor y soltar el arma.—¡Mierda!— gritó Alessandro, sujetándose el hombro que ya estaba cubierto de sangre.Dália, que estaba en trance ante aquella escena, se sobresaltó al oír la puerta abrirse y, de inmediato, sintió su olor.—¡Sebastian! — Se giró y lo abrazó con fuerza, siendo correspondida con la misma intensidad.—Ya pasó, ya pasó. Ven. —Sebastian tomó a Dália en brazos, sacándola de allí, y la llevó hasta su coche, dejándola sentada en el asiento trasero.Sebastian secó sus lágrimas y acomodó sus mechones castaños, sintiéndose extremadamente culpable al verla en ese estado.—Lo siento... Por favor, perdóname por haberte dejado pasar por esto. Yo... —Sebastian fue callado por un beso, seguido de un abrazo.—Yo sabía que vendrías. Y viniste. —Él la abrazó de vuelta, envolviéndola de forma protectora.—Siempre vendré.
Última actualización : 2026-05-03 Leer más