ValentinaLo subimos a mi habitación porque el sofá de la sala estaba demasiado expuesto y si mi padre llegaba de viaje antes de lo previsto, encontrar a un hombre ensangrentado en su sala iba a requerir una explicación que yo no tenía preparada.Mía lo sostenía por un lado y yo por el otro. Adam cojeaba entre las dos con la dignidad de un boxeador que perdió la pelea pero que se niega a que lo carguen. Mia lo revisó. —No necesita puntos —dictaminó—. Pero hay que limpiarlo bien.Su teléfono sonó. Lo miró. Y su cara cambió.—Tengo que irme —dijo con una expresión de disculpa que no me convenció del todo—. Mi madre me necesita en casa. Algo del desfile de mañana.—Mía, no puedes dejarme sola con él.—Vuelvo antes de medianoche. Te lo prometo. Solo límpiale la cara, ponle hielo y no dejes que se mueva mucho. —Me apretó el brazo, miró a Adam con una advertencia silenciosa y desaparecióLa puerta se cerró. Y me quedé sola con Adam Fox sentado en mi cama, con sangre en la cara y una sonris
Última actualización : 2026-05-28 Leer más