La noche milanesa tenía brillo de gala. Entre jardines iluminados y cristales suspendidos, el salón principal del Palazzo d’Oro se vestía de música, vino y murmullos. Aquella velada no era una reunión de negocios: era un desfile de alianzas, de promesas susurradas entre copas y trajes a medida.En un rincón más apartado, dos figuras contrastaban con el bullicio. Cassian giraba lentamente su copa de vino, distendido, mientras hablaba de los últimos movimientos del mercado. Frente a él, Eliot lo escuchaba en silencio, con la mirada alerta que rastreaba discretamente el salón, como si buscara algo —o a alguien— sin querer admitirlo.Del otro lado, Seiya avanzaba junto a Karina. Ella irradiaba elegancia con su vestido azul oscuro, el leve redondeo de su vientre apenas disimulado por la tela. Sonreía, saludaba, agradecía elogios. Él, en cambio, parecía sostenerse con precisión quirúrgica: una sonrisa exacta, una
Última actualización : 2026-02-10 Leer más