Emma no respondió de inmediato. Miró la mano de James que sujetaba sus dedos: cálida, firme, sin vacilación. Hubo un tiempo en que palabras como esas la habrían hecho retroceder, buscar un espacio seguro, calcular los riesgos. Pero ahora, lo que Emma sentía era una quietud sincera.—Nunca imaginé una celebración —dijo por fin, con voz suave—. Solo imaginé… volver a casa.James sonrió.—Eso es lo que yo también imaginé.Ethan se movió con un pequeño quejido, como si percibiera la importancia del momento. Emma lo levantó, apoyando la mejilla en el fino cabello del bebé.—En ese caso —dijo, mirando de nuevo a James—, hagamos una promesa sin ruido. Pero una que sea real.James asintió, con los ojos brillantes.—Nunca quise otra cosa.Los preparativos tomaron poco tiempo. No hubo una larga lista de invitados, ni un vestido encargado con meses de anticipación. Emma eligió un sencillo vestido de lino blanco: líneas limpias, estructura suave, hecho por sus propias manos. James llevó un traje
Última atualização : 2026-03-05 Ler mais