El aire cambió antes de que pasara nada. No hubo un sonido que lo anunciara ni una señal visible que pudiera señalarse con el dedo. Fue más bien una sensación, sutil pero inconfundible, como cuando un lugar deja de ser lo que era sin que nadie lo toque. El refugio seguía siendo el mismo en apariencia, pero algo en su interior había cambiado: ya no se sentía como un escondite, sino como un punto de encuentro. Lucas fue el primero en notarlo. No en la mente, como las otras veces, ni como una idea que se forma y se entiende. Esta vez fue en el cuerpo, en ese instinto primitivo que no necesita explicación para saber que algo se acerca. —Ya está aquí —dijo, sin levantar la voz. Karev no hizo preguntas. No las necesitaba. Se movió de inmediato, revisó su arma y tomó posición cerca de la entrada, como si su cuerpo ya conociera ese momento. Sofía, en cambio, seguía mirando el mapa, repasándolo una y otra vez con una insistencia casi tensa, como si esperara que cambiara por sí solo. Pero no
Última actualización : 2026-04-13 Leer más