El día comenzó con una calma que parecía un regalo del destino. Nahla abrió los ojos despacio, encontrando el rostro de William a pocos centímetros del suyo. Él ya estaba despierto, apoyado sobre un codo, contemplándola con una sonrisa ligera y plena que borraba cualquier rastro de las viejas amarguras. No había prisa, ni llamadas urgentes de la empresa, ni amenazas flotando en el ambiente.—Buenos días, preciosa —susurró William, acercándose para darle un beso corto en los labios, tierno pero impregnado del fuego de la noche anterior.—Buenos días —respondió Nahla con voz ronca, estirando los brazos bajo las sábanas—. ¿Cuánto tiempo llevas mirándome así?—El suficiente para convencerme de que tengo mucha suerte. No quería despertarte, te veías tan en paz.Nahla se acurrucó contra su pecho, disfrutando de la calidez de su piel.—Hacía mucho tiempo que no dormía tan bien, William. Es como si por fin hubiera bajado una persiana pesada que no me dejaba respirar.—Y apenas es el comienzo,
Última atualização : 2026-05-26 Ler mais