(NARRADO POR KEELEN)El hospital de Elogsui seguía sumido en ese silencio sepulcral, interrumpido solo por el pitido monótono del monitor. Artemises estaba sentado a mi lado, con el rostro hundido entre las manos, cuando su teléfono comenzó a vibrar sobre la mesita de noche.—Es ella —susurró mi suegro, mirándome con una mezcla de lástima y terror.—Pon el altavoz —le pedí, con la voz apenas audible. Necesitaba escucharla. Necesitaba saber que mi mentira había funcionado, aunque me estuviera matando por dentro.Artemises aceptó la llamada y el llanto desgarrador de Eira llenó la habitación, golpeándome con más fuerza que cualquier derrumbe.—¿Papá? —su voz sonaba pequeña, carente de esa chispa de fuego que siempre la caracterizaba.—Aquí estoy, Eira. ¿Qué pasa, pequeña? ¿Por qué estás así? —preguntó Artemises, lanzándome una mirada cargada de culpa.—No es importante... —respondió ella entre sollozos, y pude imaginarla abrazada a sus rodillas en aquel apartamento vacío de Atenas—. Sol
Última actualización : 2026-03-29 Leer más