No había dormido casi nada, tal vez una hora, tal vez incluso menos.Cuando el despertador sonó, sentí como si mi cabeza pesara el doble y mis ojos estuvieran llenos de arena. Me miré en el espejo del baño y confirmé lo que ya sospechaba: ojeras oscuras, rostro pálido y una expresión que claramente decía crisis existencial.Perfecto para ir a trabajar.Cuando llegué a la oficina, dos compañeros de contabilidad estaban junto a la cafetera.Uno de ellos me miró y soltó una pequeña risa.—Clara, ¿todo bien?—Sí —respondí automáticamente.El otro inclinó la cabeza.—Tienes cara de no haber dormido.Sonreí con esfuerzo.—Noche larga.Él levantó las cejas con una sonrisa burlona.—Tu esposo no te deja descansar, ¿eh?Los dos rieron y yo también fingí hacerlo, aunque por dentro la ironía de esa frase casi me hizo llorar allí mismo. En ese momento escuché pasos firmes en el pasillo y todos en la oficina se enderezaron automáticamente. Adrián Castellanos apareció caminando hacia su oficina, i
Última actualización : 2026-03-12 Leer más