No dormí, o al menos no de una forma que pudiera llamarse descanso, porque cada vez que cerraba los ojos volvía a escuchar esas voces, esas palabras dichas con una calma insoportable que convertía todo en algo aún más real, más frío, más imposible de ignorar. El matrimonio, Valeria, Adrián. Todo giraba en mi cabeza sin orden, repitiéndose una y otra vez hasta que abrí los ojos antes de que saliera el sol, con el pecho pesado y la sensación de que levantarme significaba aceptar que nada de eso había sido una pesadilla. Me quedé unos segundos mirando el techo, sin moverme, intentando aferrarme a esa parte de mí que todavía dudaba, que todavía quería creer que algo de todo eso no encajaba, que había una explicación que no implicaba traición. Pero esa parte era cada vez más pequeña, más débil. Aun así, me levanté, me vestí, me arreglé y salí de casa como si fuera un día normal, como si yo siguiera siendo la misma persona de ayer, aunque por dentro todo se sintiera distinto. Llegar a
Última atualização : 2026-03-26 Ler mais