Adriana Jensen•Mientras Saint me llevaba al dormitorio, bajé la cabeza y le di un beso en el cuello.—Para de distraerme. No quiero dejarte caer —me regañó, pero lo hice de nuevo. Esta vez, mordí suavemente la piel, sin querer romperla. En respuesta, su palma cayó sobre mi culo.Solté un jadeo.—¡Saint!Empujó la puerta del dormitorio y entró, dejándome caer sobre la cama. Los dos estábamos desnudos y yo estaba más que lista para entregarle mi virginidad cuando de repente se detuvo.—No tengo condón. ¿Tú tienes uno?—Nunca he tenido sexo, Saint —enfatisé.—Ah, cierto. —Miró en los cajones junto a la cama—. ¿Qué clase de hotel no tiene algunos?—¿Podemos pedir que nos traigan?Saint me lanzó una mirada inexpresiva y yo hice un puchero.—¿Eso significa que no vas a follarme hoy?—Tal vez no está destinado a pasar —bromeó. No sabía cómo podía bromear en una situación así. Acababa de hacerme chupársela y estaba empapada, esperando que él se encargara.—Puedo tomar la píldora del día des
Última actualización : 2026-03-14 Leer más