El trayecto hacia la mansión Mason fue un silencio sepulcral, solo interrumpido por el ronroneo del motor del Rolls-Royce. Karen iba pegada a la ventana, viendo cómo los edificios de Londres se volvían más imponentes y lujosos a medida que se alejaban del centro. Se sentía como una prisionera de guerra siendo escoltada a su celda.Cuando el auto se detuvo frente a una mansión de piedra gris y ventanales inmensos, Karen no se movió.—Bájate —ordenó River, abriendo la puerta desde fuera.—No me hable como si fuera uno de sus empleados, señor Mason —respondió ella, bajando del auto con la barbilla en alto, aunque sus piernas aún se sentían débiles.—Ya no eres una empleada de cafetería, Karen. Eres mi esposa ante la ley y la madre de mis herederos. Camina.Al entrar, el lujo la abofeteó. Suelos de mármol, obras de arte abstractas y un frío que no venía del clima, sino de la decoración. No había ni una foto familiar, ni un rastro de calidez.—Tu habitación es la del final del pasillo, jun
Última atualização : 2026-03-07 Ler mais