Me puse una bata de seda lo más rápido que pude, volviendo antes de que terminaran de destruir todo el apartamento. Incluso tuve que esquivar algunos jarrones rotos. Por fortuna, todos seguían en una pieza. La tensión continuaba siendo palpable, pero los tres continuaban sentados. Vittoria tenía los ojos enrojecidos y las manos entrelazadas sobre el regazo, como si rezara para que todo terminara bien. Enzo, con su mandíbula manchada de sangre y los nudillos ensangrentados, miraba fijamente a Cipriano, esperando el siguiente ataque. Cipriano, por su parte, no miraba a nadie. Solo observaba la mesa, con los puños apretados y la respiración contenida. Me senté entre ellos, con las manos sobre mi vientre, sintiendo el peso de la situación. ¿Qué era más difícil; ser mediadora de estos dos hombres o ser el árbitro de Portugal vs Argentina? —Bien —dije, rompiendo el silencio—. Alguien tiene que empezar a hablar. Y como parece que ninguno de ustedes va a hacerlo, voy a empezar yo. —No
Última actualización : 2026-06-29 Leer más