La palabra cae entre nosotros como una piedra pesada, brutal, imposible de ignorar.Mi corazón parece detenerse.—¿Qué significa no?Alaric sigue sosteniendo el teléfono, inmóvil, como si todavía estuviera escuchando algo.—Alaric.Finalmente levanta la vista y el miedo que encuentro en sus ojos hace que el mío crezca, porque Alaric no suele parecer asustado.Jamás.—Está en el hospital.El aire abandona mis pulmones.—¿Está viva?Silencio.El segundo más largo de mi vida.—Sí.La fuerza vuelve a mis piernas, apenas, lo suficiente.—Entonces vamos.El trayecto es un borrón: luces, semáforos, calles vacías. Nada parece real, solo recuerdo el sonido del motor y la forma en que Alaric aprieta el volante con tanta fuerza que los nudillos se vuelven blancos.No habla, yo tampoco, porque ambos estamos pensando lo mismo.¿Qué pasó?Llegamos al hospital a las cuatro de la mañana, Herrera ya está allí esperándonos y eso es mala señal, muy mala señal porque Herrera nunca espera, Herrera siempre
Última atualização : 2026-06-17 Ler mais