—Es probable que en la noche tenga fiebre. Colócale compresas frías en la frente y pecho —indicó a Aarón sin especificar a cual de la dos mujeres le hablaba, pero no hacía falta, Elizabet ya se movía con la precisión de alguien acostumbrado a estos momentos de tensión, mientras que Kilani permanecía en una esquina de la habitación, inmóvil, con los ojos clavados en Cedric. El gamma está inconsciente y pálido. Demasiado quieto para alguien que parecía incapaz de quedarse de ese modo por mucho tiempo, Cedric no era conocido por estar callado y sin hacer nada. Era alguien inquieto, lleno de una energía tanto oscura como brillante. La habitación estaba impregnada de un olor metálico: sangre, sudor, y el tenue aroma de hierbas medicinales que Elizabet había comenzado a preparar. Las vendas cubrían el costado de Cedric, pero incluso así, la mancha oscura seguía expandiéndose lentamente, Kilani tragó saliva. No sabía porque le afectaba tanto verlo así. No debería importarle, ya que
Última actualización : 2026-03-20 Leer más