Marisol salió del hospital con el corazón hecho pedazos. Cada paso que daba le pesaba como si cargara una culpa que no le pertenecía del todo, pero que igual la estaba destruyendo por dentro.Sus ojos estaban vidriosos, al borde del llanto, y su respiración era inestable, como si el aire le doliera al entrar en el pecho.Había entregado los papeles del divorcio. Esa simple acción, estaba destrozando su alma, su corazón, ella lo amaba, lo amaba más que a nadie, ¿Por qué debía dejarlo? ¿Por qué la vida de nuevo estaba en su contra?“No. Convenceré a Carlo de que me de las pruebas de su inocencia, sé que no es tan malo, sé que me ayudara, lo sé”, pensóJusto cuando bajaba las escaleras del hospital, su teléfono vibró. El nombre en la pantalla la detuvo en seco.Eliana.Marisol dudó unos segundos antes de contestar.—¿Ya te divorciaste? —la voz de Eliana sonó firme, fría, como si ya conociera la respuesta.Marisol apretó el teléfono con fuerza.—He entregado el documento de divorcio firma
Última actualización : 2026-04-17 Leer más