Aquella frase iluminó el rostro de las niñas; ambas voltearon con ojos brillantes de ilusión, pensaron que Sebastian había venido con su madre, pero se toparon con la inesperada presencia de su padre. Su rostro cambió drásticamente, pero al final, era su padre y no podían cambiarlo. Ellas lamentablemente estuvieron ahí el día en que su padre se enteró de que Marina estaba embarazada y la reacción no había sido nada agradable.—Papá… —dijo Diana acercándosele con algo de timidez.—¡Hola, mi niña! ¿Cómo estás? —dijo Esteban poniéndose en cuclillas para estar a la altura de su hija.—Bien, papi, ¿Cómo estas tu?—¡Bien, mi niña! Renata, ¿no me saludas?—¡Hola, padre! —dijo Renata sin despegarse del lado de su madre.—Renata, hija, ven, hoy salí temprano de la oficina, pensaba llevarlas a comer, ¿qué opinan?Ambas niñas se lo quedaron viendo, no sabían cómo decirle que no; sus caritas mostraban contrariedad, pero al final, Rentaa se soltó de la mano de su madre, quien miraba la escena.De
Última atualização : 2026-07-16 Ler mais