Debbie —Rex, por favor, ya estaba casi ahí —gemí. Él se inclinó, con su rostro apenas rozando el mío y sus ojos vacíos clavados en los míos. —Vas a rogar por ello. Cariño, vas a suplicar. Y hasta que sienta que has aprendido la lección, no tendrás ni uno solo. Tragué saliva, entreabriendo la boca por la sorpresa. Mi clítoris palpitaba con una dulzura dolorosa por la anticipación. Vi a Rex retroceder y acomodarse entre mis piernas. Lo sentí: el vibrador otra vez sobre mi clítoris, moviéndose a una velocidad media-lenta. Mis ojos se cerraron, poniéndose en blanco, mientras el calor me recorría entera. —Ah… sí… gracias… oh, joder… sí… oh… El ritmo aumentó. —Sí, sí, sí. Sí… ah… joder, sí… Y entonces… Se detuvo. Mi cerebro dio vueltas. ¡Qué carajos! ¿Qué está haciendo este tipo? ¿Quiere volverme loca? —Por favor… —supliqué al abrir los ojos, mirando a Rex. Él tenía esa sonrisa maliciosa, apenas un leve gesto en sus labios. Se alejó, caminando hacia el estante. Lo vi tomar
Última actualización : 2026-04-06 Leer más