Una hora después, el taxi que Bianca había pedido se detuvo frente a las puertas de una lujosa mansión de estilo mediterráneo. La lluvia seguía cayendo sin piedad, desdibujando la majestuosidad de los pilares blancos y el jardín de rosas, que por lo general estaba impecable. Alguna vez, ese había sido su hogar. El paraíso donde su madre la había criado. Pero esa noche, el lugar se sentía ajeno y amenazador, como un mausoleo que albergaba todos sus hermosos recuerdos.Bianca pagó el resto de la tarifa del taxi con el último billete que quedaba en su billetera. Tan pronto como sus pies empapados pisaron el pórtico de mármol, la puerta principal se abrió con brusquedad.Su padre, Hardiman Vantoria, estaba de pie en el umbral. Su rostro, habitualmente imponente, ahora estaba enrojecido por la ira reprimida. Las venas de sus sienes palpitaban, y su mirada perforó a Bianca con más filo que la hoja de un cuchillo.—¡Entra! —espetó con una voz atronadora.Bianca entró a la sala de estar, que
Última actualización : 2026-03-15 Leer más