Al pie de la acera, el sedán negro aguardaba con el motor en marcha, cortando la llovizna con un ronroneo metódico. Marcus dio dos pasos al frente, desplegando un paraguas de golf para cubrirlo mientras le abría la portezuela trasera. Dante subió al habitáculo. El silencio absoluto lo recibió como un santuario, aislando de inmediato el bullicio de la avenida. —¿A la Place Vendôme, señor? —preguntó el chofer, incorporándose al tráfico parisino. —Sí —respondió Dante, apoyando la espalda en el asiento de cuero. Marcus cerró la puerta del copiloto y se giró levemente, sosteniendo la tableta corporativa con discreción. —Señor, el borrador del acuerdo marco ya entró al sistema de la prefectura. Jean-Paul envió la pre-autorización desde su terminal personal hace tres minutos. No hubo necesidad de activar el correo del ministro. —Lo sabía. Jean-Paul es un cobarde con credenciales, Marcus. Esos son los más fáciles de quebrar. ¿Viviana solicitó transporte? —Le asigné el se
Última actualización : 2026-06-16 Leer más