—— . . . Punto de vista de Ronan . . . — El aire nocturno me golpeó el rostro con la crudeza de la realidad. Apenas podía mantenerme en pie. Sentía la cabeza pesada, los pasos torpes, el estómago revuelto por el exceso de alcohol. No podía manejar, lo sabía. Si lo hacía, terminaría estrellándome, y por más rabia y dolor que me consumieran, no quería morir esa noche. Busqué mi teléfono con dedos entumecidos, intentando pedir un taxi, pero la suerte — o el destino— decidió adelantarse. Un coche amarillo se detuvo justo frente a mí. El chofer bajó la ventanilla y me miró con preocupación. — ¿ A dónde lo llevo, señor ? — Tuve que hacer un esfuerzo titánico para pronunciar mi dirección. La voz me salió ronca, quebrada. El taxi olía a cuero viejo y desinfectante barato. Me hundí en el asiento trasero, apoyando la cabeza contra el vidrio. Las luces de la ciudad pasaban rápidas, como destellos borrosos. Pensé en Isabela, en su sonri
Última actualización : 2026-03-18 Leer más