.El silencio dentro del Santuario de Cristal era tan denso que se podía cortar con un suspiro. Noah estaba de pie en el centro del gran salón, con su arma en la mano, esperando el impacto del primer equipo de asalto. Las luces de emergencia bañaban su rostro de un rojo carmesí, acentuando las cicatrices de una guerra que nunca terminaba.Sin embargo, cuando la pesada puerta blindada fue forzada desde el exterior, no hubo ráfagas de balas. Hubo un paso lento, rítmico, y una voz que emergió de las sombras como un eco del infierno.—Diseñaste una casa hermosa, Noah. Lástima que los cimientos sigan siendo de papel.Noah se quedó petrificado. El arma, que antes era una extensión de su brazo, empezó a temblar. El hombre que cruzó el umbral vestía un traje de seda gris, impecable a pesar de la nieve. Tenía la misma estructura ósea que Noah, la misma mandíbula afilada, pero sus ojos estaban vacíos de toda humanidad.—¿Caleb? —la voz de Noah fue un susurro roto, cargado de un dolor que Antonia
Última actualización : 2026-04-16 Leer más