La noticia de que Isabel había sido la mujer de la ventana cayó sobre nosotros como una losa de granito, aplastando la frágil esperanza que habíamos construido en los últimos días. No era Samuel. No era un nuevo enemigo. Era la misma mujer que había fingido su muerte, que había golpeado a William, que había intentado destruir nuestra relación. La misma que nos había tendido la mano en Miami, que había prometido cambiar, que había jurado que quería recuperar a su hija. Y ahora, había vuelto a traicionarnos.William no dijo nada durante horas. Se sentó en el sillón junto a la ventana, con la mirada perdida en el horizonte de Manhattan, y se quedó allí, inmóvil, como una estatua de sal. No comió. No bebió. No habló. Solo existió, procesando la información, digiriendo la traición, preparándose para lo que vendría después.Yo, en cambio, no podía quedarme quieta. Mi mente giraba a mil revoluciones, intentando entender por qué Isabel había hecho lo que hizo. ¿Por qué había vuelto a la mansió
Última atualização : 2026-06-20 Ler mais