El agua seguía cayendo sobre nosotros cuando William me giró para enfrentarlo. Sus ojos azules brillaban bajo el vapor, y en ellos vi una mezcla de deseo y ternura que me hizo contener la respiración. Sus manos encontraron mi rostro, y sus pulgares acariciaron mis mejillas con una suavidad que contrastaba con la urgencia de nuestros cuerpos.—Eres tan hermosa —dijo él, con la voz ronca—. No importa cuántas veces te mire, siempre encuentro algo nuevo que me maravilla.—Eres un mentiroso —dije, con una sonrisa—. Pero me encanta cómo mientes.—No miento —respondió él, inclinándose para besar mi frente—. Cada palabra es verdad.Sus labios descendieron lentamente, desde mi frente hasta mis ojos, mis mejillas, mis labios. El beso fue suave al principio, casi tímido, pero pronto se volvió hambriento, lleno de una pasión que había estado contenida durante demasiado tiempo. Sus manos se deslizaron por mi espalda, apretándome contra él, y sentí su deseo presionando contra mi vientre.—William —
Última actualización : 2026-07-21 Leer más